Capacitación fiduciaria: cómo diseñar un programa anual por funciones
Una presentación general puede explicar conceptos, pero no necesariamente prepara a cada colaborador para la decisión que tendrá que tomar mañana. Quien recibe una instrucción, quien revisa un expediente y quien supervisa un control enfrentan preguntas distintas. Un programa de capacitación fiduciaria útil parte de esas funciones y de los riesgos que cada una debe reconocer.
La planificación anual permite distribuir contenidos y recursos. Su valor aumenta cuando incorpora cambios normativos, dificultades observadas y resultados de evaluaciones anteriores, en lugar de repetir el mismo temario únicamente para completar el calendario.
Dos ámbitos de formación que deben conectarse
El artículo 35.8 de la Ley 21 de 2017 exige que los empleados mantengan capacitación continua sobre sanas prácticas del negocio fiduciario. Este ámbito incluye comprender responsabilidades, contratos, instrucciones y procesos propios de la administración fiduciaria.
En prevención, el artículo 32 del Acuerdo 1-2026 establece capacitación continua y específica para las funciones señaladas, contempla inducción y un programa anual, y exige mecanismos de evaluación y registros. La Ley 23 de 2015, artículo 47, contiene la obligación legal de capacitación continua y específica en esta materia.
Ambos ámbitos se relacionan, pero no son intercambiables. Un taller sobre estructura contractual no cubre automáticamente las necesidades de prevención; una charla general de prevención puede dejar sin tratar responsabilidades cotidianas de administración del fideicomiso.
Definir lo que cada equipo debe poder hacer
Antes de seleccionar temas, recomendamos identificar decisiones observables. Para operaciones, puede ser reconocer cuándo una instrucción requiere validación adicional. Para atención al cliente, explicar qué información debe solicitar y cuándo escalar una duda. Para responsables de control, documentar una revisión y reconocer sus límites.
Esta traducción permite redactar objetivos verificables. «Conocer la normativa» es demasiado amplio para evaluar una sesión. «Identificar los pasos y responsables ante una instrucción incompatible con el expediente» ayuda a construir un ejercicio y a comprobar la comprensión.
- Asignar contenidos comunes para construir un lenguaje compartido.
- Crear módulos específicos según funciones y exposición al riesgo.
- Incluir cambios de procedimientos que afecten el trabajo inmediato.
- Programar refuerzos sobre errores detectados en evaluaciones.
- Reservar espacio para incorporaciones y cambios de puesto.
Usar casos que reflejen decisiones reales
Un caso hipotético puede presentar una instrucción incompleta, un cambio de información o una excepción que exige autorización. Lo relevante es que los participantes expliquen qué revisarían, con qué documento y a quién acudirían. La discusión permite detectar interpretaciones distintas del mismo procedimiento.
Recomendamos trabajar con supuestos ficticios o adecuadamente anonimizados y evitar datos de clientes innecesarios. El propósito es practicar el razonamiento y el proceso, conservando la confidencialidad. La complejidad debe corresponder al grupo: demasiadas variables pueden impedir distinguir si se comprendió el objetivo de la sesión.
Evaluar el aprendizaje y su aplicación
El Acuerdo 1-2026 exige mecanismos para evaluar los resultados y determinar la eficacia de los programas. También requiere mantener registros con información de las actividades y participantes, y que las estadísticas de resultados sean conocidas por el Comité de Prevención para adoptar correctivos.
Como implementación práctica, puede combinarse una prueba breve con la resolución de un caso. Si aparecen errores frecuentes, el resultado debe traducirse en refuerzo, aclaración del procedimiento o revisión del material. La lista de asistencia demuestra participación; por sí sola no explica qué aprendió el equipo.
Después de la formación, una comprobación supervisada en el proceso permite valorar si lo aprendido se aplica. Esta recomendación debe diseñarse sin alterar responsabilidades ni convertir la capacitación en una evaluación independiente de cumplimiento. Son actividades con objetivos distintos.
Conservar una historia útil del programa
El expediente de capacitación puede vincular temario, materiales, participantes, evaluaciones y medidas de refuerzo. También conviene documentar por qué se eligieron ciertos temas: una reforma, un producto nuevo o dificultades observadas. Esa historia facilita ajustar el programa siguiente y explicar sus prioridades.
Preguntas frecuentes
¿Una capacitación anual general es suficiente?
No debe asumirse. La formación debe ser continua y específica según las funciones y necesidades aplicables; el programa anual organiza ese trabajo y sus evidencias.
¿Todos los colaboradores deben recibir exactamente el mismo contenido?
Puede existir una base común, pero los contenidos y ejercicios deben adaptarse a las responsabilidades. El alcance debe cubrir las funciones comprendidas en la normativa y los riesgos de la entidad.
Aporto más de 15 años de experiencia legal y fiduciaria en bancos, fiduciarias y firmas de abogados. Esa trayectoria orienta mi propuesta de formación, con atención a las responsabilidades y necesidades concretas de cada equipo.
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Fuentes y referencias normativas
Fuentes consultadas el 15 de octubre de 2026. Las recomendaciones operativas se distinguen de las obligaciones específicas citadas.
- Ley 21 de 2017 — Art. 35.8
- Ley 23 de 2015 y sus modificaciones — Art. 47
- Acuerdo 1-2026 — Art. 32
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Sobre la autora. Carolina Solís Toala es abogada y reúne más de 15 años de experiencia legal y fiduciaria en bancos, fiduciarias y firmas de abogados. Conoce su trayectoria.
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